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sábado, 14 de marzo de 2015

MANIFIESTO DÍA INTERNACIONAL DE LA VISIBILIDAD TRANS 2015

La Asamblea Transmaricabollo de Sol participa anualmente en la convoctoria internacional del Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans desde el año 2011, convocado anualmente en Octubre por la campaña internacional Stop Trans Pathologization (STP).

En este 15 de Marzo, Día de la Visibilización Trans, la Asamblea Transmaricabollo sigue haciendo suya las reivindicaciones de la STP1 que, a día de hoy, incluyen: 

- la retirada de la propuesta de inclusión de una categoría de Incongruencia de género en la infancia del CIE-11 (la Clasificación Internacional de Enfermedades y Otros Problemas de Salud, 11ª revisión, de la Organización Mundial de la Salud).

- la retirada de las categorías diagnósticas de ‘Disforia de Género’ / ‘Trastornos de la Identidad de Género’ y ‘Trastorno Transvestista’ / ‘Transvestismo Fetichista’ de los manuales diagnósticos DSM y CIE.

- la cobertura pública de la atención sanitaria trans-específica, así como la sustitución del actual modelo de evaluación por un enfoque centrado en la autonomía, la decisión informada y el acompañamiento.

- el respeto por las expresiones e identidades de género fluidas y no binarias, así como una provisión de apoyo a niñ*s con expresiones de género no-normativas en situaciones de discriminación y transfobia.

- la retirada de los requisitos médicos de las leyes de identidad de género existentes, así como la aprobación de leyes de reconocimiento de género nuevas basadas en una perspectiva de despatologización y derechos humanos.

Dada la precariedad general que nos embarga a nivel de derechos fundamentales, y no digamos en lo que a AUTONOMÍA TRANS se refiere, la aprobación de la nueva ley de identidad de género en Andalucía nos parece un insólito avance. Al menos sobre el papel. Entre otras cosas, garantiza el reconocimiento de la identidad de género sin recurrir a diagnósticos patologizantes, exige a los centros educativos el respeto absoluto a la expresión de género de sus alumnxs. 

Sin embargo, la Transma hace suya la preocupación de las activistas Trans que temen que los avances reconocidos en este nueva ley puedan quedar en papel mojado. En todos los frentes pero, especialmente, por cómo se puedan concretar unos “protocolos médicos” que podrían llegar a seguir impidiendo la autonomía REAL a la hora de acceder a los tratamientos que a cada unx QUIERA o REQUIERA en su personal e intransferible tránsito por las fronteras del género.

Las leyes que nos conciernen tienen que ser mucho más que una utópica hoja de ruta que no transforme efectivamente las vidas de las personas trans, para dejar de sumar la inadmisible tutela médica y otras violencias institucionales a la violencia cotidiana que ya enfrentamos en las calles cada día las disidentes del binarismo de género.

Por todo, exigimos la derogación inmediata de la patologizante Ley de Identidad de Género de 2007, apostamos por una ley estatal que aprenda de las limitaciones de la andaluza, y seguiremos en las calles hasta lograr una efectiva AUTONOMÍA TRANS que atraviese todas las vallas de las fronteras no sólo autonómicas, sino también transnacionales y transcontinentales.
 
ASAMBLEA TRANSMARICABOLLO DE SOL 

 

sábado, 22 de octubre de 2011

Octubre Trans Madrid 2011: MANIFIESTO “POR EL PLACER Y LA LIBERTAD DE SER TRANS”

Nada menos que 25 años después de que la “homosexualidad” fuera retirada de la biblia internacional de psiquiatría, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la transexualidad y el travestismo siguen siendo clasificados como una enfermedad mental. Mientras existan diagnósticos como el “trastorno de identidad de género”, la “disforia de género” o el “fetichismo transvestista”, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo seguirán imponiendo su patologizante punto de vista sobre quienes no encajamos en la foto en la que tratan de congelar nuestros cuerpos, nuestras palabras y nuestras identidades.

Ya lo han anunciado. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) mantendrá el “síndrome de disforia de género” en el DSM-V, cuya publicación se prevé para el año 2013. Por desgracia, las consecuencias del conservadurismo psiquiátrico no se limitan a lo que sucede en las consultas médicas. No se limita a que cualquier trans tenga que soportar la versión institucional del insulto al que se enfrenta en cualquier colegio, en cualquier empleo, en cualquier acera: estás enfermx. Los efectos de este manual sobre nuestras vidas son aún de mayor alcance: las legislaciones sobre los cambios registrales de nombre y sexo también se someten a los dictados de la APA. En el estado español, sin ir más lejos, se exige un diagnóstico conforme al DSM como requisito previo para acceder a los tratamientos hormonales o quirúrgicos de reasignación de género y al cambio registral de nombre y sexo. Por lo que a la injerencia en la política nacional se refiere, la APA es nuestro Fondo Monetario Internacional del Género, nuestro Banco Central Europeo del Sexo, nuestra Standard & Poor's de la Identidad.

Los efectos de este diagnóstico y de la legislación que lo exige son muy claros. En tanto que enfermxs, lxs trans perdemos nuestra autonomía ante los equipos médicos que deberían estar a nuestro servicio. En las Unidades de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) se inventan y ejercen nuevas formas de violencia sobre la población trans. Así, mediante el llamado Test o Experiencia de la Vida Real se invade nuestra vida personal para vigilar si nos amoldamos o no a las expectativas que sobre nuestros géneros tienen los equipos médicos que nos tratan. Nuestro modo de comportarnos en nuestros empleos, con nuestras familias, cada uno de nuestros gestos y de nuestras ropas serán valorados en función de lo que esta Policía del Género entiende que hace un “verdadero” hombre o una “verdadera” mujer. De su aprobación dependerá que nos consideren aptxs para pasar o no por sus mesas de operaciones.

No son médicos, no son psicólogos, no son psiquiatras. Son patrullas de vigilancia de las fronteras del género. Los Tests o Experiencias de la Vida Real a que se aplican en las UTIG son la versión genérica de los Tests de Convivencia para inmigrantes. Por eso, un año más, salimos a las calles: así como no queremos fronteras cerradas para la población migrante, no las queremos tampoco para lxs disidentes del género. El género no es el territorio privado de nadie. Nos rebelamos ante cualquiera que trate de imponer sus reglas sobre cómo debe comportarse, qué aspecto debe tener o qué significa identificarse como hombre, como mujer y/o como trans. Basta ya de nacionalismos del género. El género también es nuestro espacio público, nuestra calle, nuestro parque, nuestra plaza. Vamos a dónde queremos y cuando queremos porque el género es, ha sido y por supuesto será, también, lo que nosotrxs hagamos con él.

Cambiar la legislación no borrará de un plumazo la transfobia que muchxs soportamos en las calles, en nuestros barrios, en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, en nuestros empleos y en nuestras familias. Pero si hay que luchar, si hay que seguir luchando, queremos que sea, por fin, en igualdad de condiciones. Exigimos un cambio en la ley que permita el cambio registral de nombre y sexo sin diagnósticos de ningún tipo. Queremos médicos y psicólogos a los que acudir sólo si así lo decidimos, a los que hablar siempre de igual a igual, y no en calidad de pacientes cuyos derechos dependen de decisiones ajenas. Por el mismo motivo, también nos oponemos radicalmente a cualquier forma de mutilación genital a lxs bebés intersexuales, a excepción de aquellas intervenciones que se impongan por motivos estrictos de salud. El propio sujeto intersexual es quien debe decidir, con plena autonomía, qué hacer o qué no hacer con su propio cuerpo.

Como disidentes del género, exigimos la retirada de la mención de sexo del DNI. Muchxs de nosotrxs se identifican como hombres o como mujeres, pero todxs sabemos que no existen sólo dos géneros. También sabemos que el único objetivo de que nuestro sexo legal aparezca en nuestros documentos de identidad es el de facilitar la labor de la Policía del Género.

Contra los dictados del binarismo normativo, jurídico y psiquiátrico pero también social, luchamos por habitar un mundo donde quepan muchos mundos, muchos cuerpos y múltiples formas de vivir y de reinventar el placer. Los cuerpos trans son tan diversos como deseables. Muchos de ellos se sitúan fuera del paradigma normativo de funcionalidad sexual centrado en la penetración. Los cuerpos trans tienen una potencialidad enorme para subvertir los estereotipos en las prácticas sexuales y las formas binarias de categorizar las corporalidades. Posibilitan nuevas formas de crear y autogestionar el placer más allá de las fronteras heteronormativas. Participamos de una larga tradición feminista en contra de los restringidos roles de género y de sexualidad heteropatriarcales, a la par que impulsamos al propio feminismo a un proceso de renovación permanente: el feminismo será transfeminista o no será.

Como trans que encontramos en el trabajo sexual un último recurso frente a la exclusión que sufrimos en el mundo laboral, como trans que exigimos que la transfobia deje de interponerse en nuestra vida profesional pero, también, como trans que escogemos el trabajo sexual porque nos da la gana, exigimos, un año más, que se reconozcan los derechos laborales de lxs trabajadorxs del sexo. Derechos que nos preocupan especialmente en el caso de lxs trabajadores sexuales migrantes: el trabajo sexual no debe ser una excusa para sufrir el acoso policial y acabar en un CIE para ser deportadx. El trabajo sexual, como cualquier otro trabajo, debe servir también como medio para regularizar la situación administrativa de la población migrante.

A lo largo de este Octubre Trans, un año más, no permaneceremos calladxs. La campaña internacional por la despatologización trans (STP 2012) nos reúne con 65 ciudades de todo el mundo en un esfuerzo activista sin precedentes para exigir a gobiernos y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) que pongan fin a la patologización de todas las expresiones, trayectorias e identidades de género. Sólo así se podrá superar la transfobia contenida en leyes, normativas y protocolos de intervención sanitaria.

Un año más, salimos a las calles. Un año más, seguimos luchando. Lxs disidentes del género queremos que se nos escuche:

¡¡¡Basta ya!!!

La transexualidad no es una enfermedad.

La transfobia, sí.



Organizan:

Asamblea del Octubre Trans
Asamblea Transmaricabollo de Sol
Acera del Frente
Migrantes Transgresorxs


Adhesiones:

Ciclobollos Dykes on Bykes